Reseña de “El Vií”, de Nicolás Gogol.


     Con motivo de la celebración de Halloween, desde la biblioteca se proponen una serie de lecturas que nos puedan introducir en su atmósfera. El libro que propongo esta semana es un relato corto de un autor ruso del siglo XIX, Nicolás Gogol, más conocido por obras como “Taras Bulba”. En mis primeros años como adolescente me aficioné a leer todo lo que había en mi casa, libros adquiridos por mis hermanos mayores y que, en muchos casos sólo servían para coger polvo, fueron cayendo en mis manos y, al principio por falta de costumbre, leídos a duras penas, y poco a poco, disfrutados al mismo tiempo que aumentaba mi habilidad lectora. Ese fue el caso de un libro con una portada muy llamativa (tampoco era muy gordo y eso también despertaba interés) donde se veía un tipo muy serio con una espada casi tan grande como él, cola y bigote enorme que le llegaba hasta la barbilla, esa imagen prometía un libro “movidito”. Ese libro, que apareció por casualidad, era el citado “Taras Bulba”.
     En noches de verano, con poco sueño, y promesa de levantarme cuando me apeteciera, me convertía en un voraz lector, y Taras Bulba me lo bebí en pocas noches, mi sorpresa fue que al final se le añadían dos historias del mismo autor, “La Calesa”, en mi humilde opinión de adolescente un tostón, y un relato con el enigmático título de “El Vií”, que comencé a leer con la decepción del anterior relato. Mi sorpresa fue mayúscula, ni imaginaba que fuera un relato de terror, ni tampoco esperaba nada de él, pero me sorprendió gratamente.
     Es una historia de estudiantes que regresan a casa en las vacaciones de verano, sin embargo, en el camino tendrán la mala fortuna de cruzarse con una bruja. Esa bruja, que le da por montar como si fueran caballos a todas las víctimas, es el personaje maligno de la historia. Uno de los estudiantes, que para eso estudiaba en un seminario, consigue vencerla e incluso dejarla mal herida, de hecho morirá (al menos en apariencia).
     En este punto, merece la pena pararse, por que supone un antes y un después en el relato, hasta este punto, el relato trata de personas normales de viaje que se encuentran con lo sobrenatural, pero la segunda parte, supone el inicio de otro relato, en el que la venganza de la bruja, supone el inicio de un nuevo relato.
    La imágenes que describe el autor suponen lo inevitable del destino, el recurso de la promesa de salvación sabiendo de la dificultad y de los intentos de salvarse a toda costa de fuerzas que te superan en habilidad y fuerza.
    Esperando haber despertado vuestro interés, os animo a todos a que disfrutéis de la lectura, que lo hagáis sin obligación ni temor, no hay libro largo o corto si lo que contiene te agrada , y si no es así, cámbialo por otro, si será por libros.

Germán Fuentes Valle



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